Tiempos de cambios...
¡Brrr! Ya era hora de que llegara el fresquito…
Lo notamos por la necesidad de ponernos más capas, por la cantidad de virus que nos rodean y yo, particularmente, lo noto (en mí misma también, ojo) a vosotras/os en la piel. Sí, has leído bien. “Y mira que bebo agua” es una frase que suelo repetir para autoconvencerme de que es una buena forma de hidratar mi piel, pero desafortunadamente no es real (lo cual no quiere decir que si no bebemos la suficiente cantidad de agua, esto repercuta negativamente en nuestra piel dejándola más deshidratada). Por eso me he puesto las pilas y os dejo aquí unos aspectos a tener en cuenta para estar radiantes sea la época del año que sea.
La piel es el órgano más grande del cuerpo, y además es la que nos protege: es la barrera entre el interior y el exterior. Y, resumiéndolo mucho, está compuesta por células y la capa lipídica, fundamental para mantener la hidratación. Si estas no constan de una buena calidad, el efecto de barrera se pierde y es cuando se producen alteraciones cutáneas.
“La hidratación cutánea depende de dos gestos importantes: Uno, evitar agentes irritantes y /o deshidratantes que puedan alterar la capa lipídica y disminuir la hidratación. Y dos, aportar agentes hidratantes normalmente en forma de cremas hidratantes o emolientes”. – Almudena Nuño González (dermatóloga).
Sabiendo esto, los cosméticos que más nos pueden ayudar con la hidratación son:
- Fórmulas con retinoides o ácido glicólico: renuevan la piel y reaparece más hidratada.
- Antioxidantes: vitamina C o ferúlico: contrarrestan la oxidación cutánea y aportan luminosidad.
- Ácido hialurónico: es una buena molécula hidratante por su capacidad de captación de agua, pero por su tamaño no pasa la barrera cutánea, por lo que es mejor inyectarlo.
- Los peelings: renuevan las capas más superficiales de la piel, regenerando así la barrera y aumentando la hidratación.
Otros factores a considerar:
- Evitar el agua muy caliente: elimina la capa lipídica, irrita la piel y la deshidrata. (El agua fría genera vasoconstricción y mejora la microcirculación de la piel, aunque el efecto es moderado).
- Usar productos que no alteren la barrera: aceites de ducha, syndets o agua micelar (acto seguido, crema hidratante, of course).
- Tener el cuenta la dureza del agua: un pH elevado puede alterar la barrera cutánea.
- Los hábitos tóxicos contribuyen al envejecimiento prematuro de la piel: el tabaquismo, alcoholismo, el consumo de sustancias tóxicas y una alimentación poco saludable alta en grasas hidrogenadas acompañada de una vida sedentaria, dañan la piel alterando su composición y aspecto.
En fin, que es MUY IMPORTANTE que tengamos un cuidado activo hacia nuestra piel: en primer lugar, aplicando PROTECTOR SOLAR DURANTE TODO EL AÑO (la radiación solar provoca manchas y empeora la función de barrera); en segundo lugar, haciendo uso de productos que renueven e hidraten la piel; y en tercer lugar, empleando antioxidantes que contrarresten el daño diario causado por la continua exposición a contaminantes o el estrés, entre otros.
Sin embargo, todo esto no quita el hecho de que tengamos que beber aproximadamente dos litros de agua al día. Tu piel no lo notará demasiado, pero tus riñones, cerebro, y músculos, sí.
Hasta aquí llega mi aportación de hoy, no sin antes recomendaros los maravillosos productos con los que trabajamos en la clínica: NATURNUA y FitLine.
https://naturnua.com/index.php/es/
https://www.fitline.com/es/es?TP=41056741
Buenas noches y cuidaos mucho y a los vuestros,
M.
